Inicio de temporada en Valladolid.
Sábado, Marzo 22nd, 2008Mala pinta tenia la tarde antes de que los toricantanos hicieran el paseíllo. Hacia frio, mucho frio, acompañado por la amenaza de lluvia, que en ocasiones se hacía presente, pero fue llegar los maestros a la plaza y dejar de llover. Todo estaba listo para el inicio del festejo y los toros de Antonio López Gibaja preparados para saltar al ruedo.
El encargado de abrir el paseíllo fue el toricantano de la tierra Manolo Sánchez. Al primero de su lote le saco bueno muletazos que llegaron al tendido, pero que en ningún momento le permitieron hacer una buena faena. Magnífico fue el espadazo que le endoso a su primer oponente. En su segundo (el cuarto de la tarde) todo cambio, Manolo con su veteranía lo templo con el capote para que no se le viniese abajo en el último tercio de la lidia. Ya con el trapo rojo en la mano, con su clase y maestría, el torero logró grandes muletazos con la derecha. Con el engaño en la izquierda, con la que se hace el toreo de verdad, el toro no está dispuesta a darle facilidades, pero aun así le saco pases que llegaron al tendido, demostrando que el rubio coletudo vallisoletano está listo para afrontar el duro desafío que le espera el Domingo de Resurrección en La Malagueta acompañado por José Tomás y Cayetano. Otro magnifico espadazo le sirvió para finiquitar a su oponente y para arrancarle las dos orejas con las que abría la Puerta Grande.
Javier Conde, que se puede decir de su actuación, pues que sabemos que estuvo en Laguna de Duero porque lo decían los carteles. No hizo nada y por lo tanto, nada se puede decir de él.
Salvador Vega llego dispuesto a demostrar el buen toreo que desplego años atrás y que llego a encandilar a muchos aficionados la fiesta nacional. Con un gran saludo capotero en el primero consiguió meterse al público en el bolsillo. Dos buenas series con la derecha, antes de echarse la muleta a la izquierda le sirvieron para levantar al público. Con la izquierda el toro no quería, pero el poco a poco consiguió sacarle una tanda, antes de volver a coger el engaño de nuevo con la derecha. Llegado el momento de la verdad, donde se pierden los trofeos, el malagueño no lo dudo en ningún momento y con una estocado en todo lo alto, corto la primero oreja de la tarde. En el sexto y último, salió a buscar la oreja que le diera derecho a acompañar a Manolo por la Puerta Grande y así fue. Una faena inteligente, llevando al toro por donde él quería y como se debe hacer, le facilitaron cortar el trofeo.